LA PROBLEMÁTICA DEL UNCANNY VALLEY. CUANTO MÁS HUMANO, MÁS INQUIETANTE
Conforme avanza el
desarrollo de la Inteligencia Artificial, así como el de robots a los que cada
vez más se les designan tareas propias de la especie humana, surgen varias
preguntas: ¿cómo deben lucir estos robots? ¿por qué cuanto más humanos parecen,
más inquietantes se ven? Para responder a estas preguntas haremos uso del uncanny
valley.
El fenómeno del uncanny
valley fue acuñado en los años 70 por el experto en robots y automatización
japonés Masahiro Mori. Esta teoría se basa en una pérdida abrupta de afinidad
entre el sujeto humano y el artificial en cuanto este segundo adquiere similitudes
en apariencia y movimiento que, a pesar de ser distinguibles de las humanas, se
asemejan demasiado. El ser humano empatiza y es más afín al robot conforme más
parecido a su especie es, hasta que llega un punto en el que la similitud es
tal, que se pierde la simpatía. A pesar de ser un término que vio la luz hace
más de cuarenta años, se encuentra bastante presente en la actualidad debido al
desarrollo estrepitoso en robótica y a la Inteligencia Artificial. Este
concepto se ve perfectamente representado mediante una curva también diseñada
por el propio Mori.
En la conceptualización original,
Masahiro Mori se dedicó a comparar distintos tipos de robots. Estos los dividió
en tres principales grupos: los robots industriales, por los cuales no se genera
ningún tipo de empatía o afinidad, los robots de juguete, que sobre todo en la
infancia generan un vínculo notable y las prótesis, las cuales a primera vista
pueden parecer humanas, pero en el momento en el que se revelan como
artificiales, generan una sensación de incomodidad y más aún al entrar en
contacto con el tacto humano. Un ejemplo de ello que da el experto en robótica
es el de la Expo Mundial de Osaka en 1970, en la que un robot facial con 29
pares de músculos diseñado exclusivamente para sonreír generaba una fuerte
sensación de inquietud al ralentizar sus movimientos. Aunque este modelo
artificial no pretenda dar miedo, el cerebro humano detecta cuando sus acciones
son antinaturales o se saltan los ritmos biológicos, por ínfimos que sean estos
cambios, desembocan en un profundo rechazo fruto del miedo o de la incomodidad.
En un estudio reciente realizado
por Sujin Bae, Timothy Jung, Justin Cho y Ohbyung Kwon se investiga acerca de cómo
el uncanny valley afecta en la actualidad, con la existencia de agentes digitales
que poseen características que denominan “meta-humanas”. Esta investigación
concluye que este efecto de rechazo no se limita meramente a los robots físicos,
sino que existe de igual manera en entornos digitales, lo cual nos compete a
mayor escala hoy en día con el desarrollo de la Inteligencia Artificial y de
asistentes virtuales. Para llegar a esta premisa se utilizaron diferentes
modelos de agentes y avatares virtuales, algunos más y otros menos parecidos al
sujeto humano. La respuesta fue la esperada, el nivel de aceptación no se rige
por el nivel de realismo que tenga el ente digital, sino por su naturalidad.
El uncanny valley continúa siendo un desafío a
la hora de crear, tanto mediante IA generativa, como a la hora de fabricar
robots “sociales” o con tareas más ligadas a lo humano. Es por esta razón que, con
la finalidad de crear modelos artificiales, ya sean físicos o virtuales, no se
debe perseguir impetuosamente el hiperrealismo, pues este puede traspasar fácilmente
la línea y formar parte del “valle”. En su lugar, lo idóneo sería crear modelos
que se adecúen a las funciones por las que han sido creados, sin florituras y
que se busque lograr la naturalidad, no algo forzosamente realista.
BIBLIOGRAFÍA
Bae, S., Jung, T., Cho, J., & Kwon, O. (2025). Effects of meta-human characteristics on user acceptance: From the perspective of uncanny valley theory. Behaviour & Information Technology, 44(4), 1–20. Recuperado de https://www.tandfonline.com/doi/epdf/10.1080/0144929X.2024.2338408?needAccess=true
Mori, M. (2012). The Uncanny Valley (K. F. MacDorman & N. Kageki, Trads.). IEEE Robotics & Automation Magazine, 19(2), 98–100. Recuperado de: https://ieeexplore.ieee.org/abstract/document/6213238
Raquel Fernández Muñoz
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