Cuerpos accesibles a todo público
El tema de la apropiación de imágenes del internet para fines personales no es desconocido para nadie. Aunque técnicamente todo el contenido que hay en la red no puede usarse libremente porque tienen derechos de autor, muchas veces debido a ciertas circunstancias no vemos las consecuencias de su uso ilegal, - importante recordar esto -. Por redes sociales se circuló la noticia pero los usuarios activos de X (antes Twitter) presenciaron el hecho de primera mano. Resulta que hay una herramienta de ia generativa que permite a cualquier persona con facilidad poder desnudar o dejar en paños menores la fotografía de varias mujeres, niñas y niños provenientes de internet. Esto es posible gracias al asistente gratuito de ia nombrado "Grok". Se le pide bajo comandos como pedirle directamente al bot "quítale la ropa" o "ponle un bikini". En muchas ocasiones las víctimas de esta actividad suelen ser las propias dueñas de su respectivo perfil en X que suben sus fotografías allí pero esto no impide que otros perfiles ajenos a los dueños originales suban las fotos en su cuenta para que miles de usuarios puedan manipular las imágenes y convertirlas en contenido pornográfico para el disfrute de desconocidos en línea. Este grave problema nos hace cuestionar qué tan lejos pueden ir las personas con el anonimato que brinda internet y los límites que ahora hay que imponer con las nuevas herramientas de la inteligencia artificial. Sin ningún filtro, es capaz de crear imágenes ofensivas, vulgares y como hemos visto en este caso, incluso ilegales. ¿Cómo debería actuar la justicia ante estos nuevos delitos en vía online? El dueño de X, Elon Musk, declaró que cualquier persona que esté usando de manera indebida será castigada. Sin embargo, ¿realmente hay acción jurídica para detener estos daños? Pese a que el victimario sea un humano, ¿podemos culpar a la ia de las opciones que permite por no tener límites? Si quisiéramos hacerlo, entraríamos en un marco complejo dentro de la lógica jurídico-legal en el que los daños de un acto humano afectaran a las capacidades que tiene la ia. Después de todo, tanto los cibercriminales como la ciberseguridad utilizan la inteligencia artificial como herramienta para perpetuar o detener crímenes, respectivamente.
Parece ser que si no queremos que unos de nuestros derechos se vulneren tenemos que dejar ir a otros. La solución más factible para nunca llegar a ser víctima de perjuicios vía online es no formar parte de este mundo. La culpa jamás será de la víctima. El responsable de este dilema es la ventaja que llevan los ciberdelincuentes sobre la seguridad porque saben cómo adaptarse al cambio y actualizan su "modus operandi" continuamente. La justicia tiene seguirle el paso a estas nuevas maneras de delinquir sin poner resistencia a mantener un modelo de trabajo tradicional y evolucionar en sincronía con el paso del tiempo.
Alessia Llica
Bibliografía
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