El mayordomo robot (o sueño capitalista y pesadilla hogareña)

El día 28 de octubre de 2025 la compañía noruega-americana 1X Technologies llegó a la atención del público masivo cuando a través de un video su fundador, el ingeniero de robótica noruego Bernt Øivind Børnich, anuncia su primer producto para el público general: Neo Home Robot. Dicho video anuncia el primer mayordomo robótico que haría todos los quehaceres de tu hogar para darte más tiempo libre.
La idea en papel puede sonar utópica y reminiscente a obras futuristas como Los Supersónicos (The Jetsons) donde las tareas hogareñas ya no son un obstáculo para tu tiempo libre.
Todo esto tiene, sin embargo, una cara menos idealista.

Neo, a pesar de su impresionante diseño y sus demostraciones cuidadosamente editadas, aún no es un asistente autónomo. La realidad es que, según muestra la periodista Joanna Stern en una preview para el The Wall Street Journal, los primeros compradores del robot deberán aceptar que un operador humano controle de forma remota muchas de sus funciones. Este operador tendrá acceso directo a las cámaras y sensores del robot, lo que implica que cada movimiento dentro de tu casa podría ser observado y registrado.
La empresa asegura que este proceso es temporal, que servirá para entrenar a la inteligencia artificial de Neo y mejorar su rendimiento, pero en la práctica significa que los hogares de los primeros usuarios serán el campo de prueba de una IA que aprende observando la intimidad humana.


1X Technologies afirma que Neo está diseñado con estrictas medidas de seguridad para evitar causar daños a personas, animales o propiedades. Sin embargo, la historia reciente de la inteligencia artificial nos enseña que esas barreras rara vez son infalibles.
Hace apenas unos meses, OpenAI enfrentó problemas similares cuando su modelo ChatGPT-4o, tras un uso prolongado, comenzó a mostrar comportamientos que rompían sus propios códigos de seguridad.
Las IA aprenden de la experiencia, y cuando esa experiencia se desarrolla dentro de un entorno humano real, con objetos, mascotas y niños, el riesgo deja de ser teórico.

Aun si todo funciona “como debe”, la pregunta que muchos se hacen es: ¿para qué queremos realmente un mayordomo robótico?
La publicidad nos vende la idea de que Neo nos liberará tiempo, que nos quitará de encima las tareas repetitivas y nos permitirá disfrutar de la vida. Pero la realidad es que el tiempo libre en las sociedades modernas no se traduce en descanso, sino en más trabajo.
Lo que antes era una hora de descanso se convierte en una hora más en la computadora, respondiendo correos o atendiendo clientes.
La automatización, que promete libertad, casi siempre termina beneficiando a quienes ya tienen poder económico, y no a los que dependen de su tiempo y esfuerzo para vivir.

Además, hay un aspecto que pocos mencionan: la llegada de robots domésticos como Neo podría significar la pérdida de empleo para miles de personas que hoy se dedican a la limpieza, el mantenimiento o el cuidado del hogar.
Un sector históricamente ocupado por mujeres, migrantes y trabajadores de bajos recursos se vería desplazado por máquinas que, aunque aún dependen de supervisión humana, se perfeccionan con cada dato que recolectan.

Lo que parece una innovación positiva puede ser, en realidad, otro paso hacia una sociedad donde lo humano se vuelve secundario frente a la eficiencia tecnológica.
La promesa de “más tiempo libre” se convierte en otra herramienta para empujarnos a producir más, mientras cedemos privacidad, trabajo y autonomía a empresas que construyen máquinas para reemplazarnos poco a poco.

- Tomás Caira Boronat 

Comentarios

Entradas populares