Cuando la tecnología toca lo humano: IA, robótica y el ciudado

Retomando la temática de la ética del cuidado en la tecnología, exploramos la aparición de los primeros robots sociales y cómo su presencia en residencias, hospitales o entornos domésticos comienza a transformar silenciosamente nuestras formas de cuidar. 

Robots que acompañan… ¿o sustituyen?

La robótica social, representada por dispositivos como Paro, la famosa foca terapéutica que mueve su cola al ser acariciada, promete compañía en entornos donde el afecto escasea. Pero el riesgo ético es evidente pues, estos robots pueden convertirse en sustitutos emocionales del vínculo humano, generando una peligrosa excusa para la negligencia involuntaria de los sistemas de atención. 

La infantilización

La imagen de una persona mayor abrazando a un robot-juguete puede parecer enternecedora; pero ¿qué ocurre cuando lo que ofrecemos como compañía son objetos programados para imitar el afecto?

El peligro es infantilizar a adultos con una vida, con deseos y con dignidad, reduciéndolos a destinatarios de “caricias tecnológicas” que simulan emociones. 

La autonomía como horizonte ético

Los robots asistenciales pueden multiplicar la independencia de muchas personas: exoesqueletos que devuelven movilidad, sillas de ruedas que responden a comandos de voz, sistemas que permiten realizar tareas sin ayuda constante, etc. Sin embargo, cuando la tecnología se diseña para “gestionar” cuerpos y no para dignificar vidas, el usuario deja de ser sujeto de derechos y pasa a ser un objeto a mover, monitorizar o programar. 

Vigilancia: ¿seguridad o control?

Buena parte de los robots asistenciales integran sensores, cámaras y sistemas de monitoreo. Aunque la intención es proteger, la vigilancia permanente puede convertirse en una forma de confinamiento doméstico. 

El papel de la IA

La Inteligencia Artificial dota a la robótica de capacidades que van desde la detección de emociones hasta la navegación autónoma, el reconocimiento del habla o la monitorización del estado de salud. También permite planificar recursos, como muestra el innovador modelo M-CORAEUS, que busca equilibrar la eficiencia tecnológica con la carga emocional y laboral de los cuidadores. 

¿Es posible optimizar el cuidado sin deshumanizarlo?

La IA puede reducir la carga del trabajo, mejorar la seguridad y enfrentar la escasez de personal. Lo que nunca podrá hacer es sustituir la conversación, sustituir la mirada. 

Hacia una ética del cuidado

Para evitar futuros distópicos donde las personas mayores vivan rodeadas de máquinas en lugar de relaciones, se requieren tres direcciones fundamentales.

  1. Investigación rigurosa y transparente → Ensayos realistas, datos fiables y claridad sobre beneficios y límites.

  2. Marcos éticos y legales sólidos → Normas que protejan la autonomía, la privacidad y el derecho a decidir sobre el uso de datos y tecnologías.

  3. Integración humana y personalizada → La robótica debe adaptarse a la persona y no al revés. Cada vida exige un diseño singular.

La robótica asistencial puede mejorar vidas; eso es indudable. Pero el reto no es tecnológico, sino humano.

Cuidar no es solo ayudar a vivir, sino ayudar a vivir bien.


Ejemplos de robótica asistencial

La robótica aplicada al cuidado de personas mayores abarca múltiples tecnologías, cada una con su función y dilemas éticos. 

  1. Robots de compañía y robots sociales

Su objetivo es ofrecer apoyo emocional y estimulación cognitiva. Encontramos a Paro, un robot con forma de foca que responde a caricias y sonidos, utilizado en residencias para reducir la ansiedad y mejorar el estado emocional. También AIBO, el perro robótico de Sony que simula emociones mediante movimientos y luces en sus ojos. 

¿Hasta qué punto es ético sustituir relaciones humanas por imitaciones tecnológicas del afecto? 

  1. Robots de asistencia física y tareas diarias 

Diseñados para facilitar el movimiento y las actividades básicas. Algunos ejemplos son RIBA y My Spoon. El primero es capaz de levantar y trasladar a personas de la cama a la silla de ruedas mientras que, el segundo se trata de un sistema japonés que automatiza la alimentación para personas con movilidad reducida. 

Estos robots dignifican la vida diaria, pero pueden provocar la sensación de ser “mantenido por máquinas”.

  1. Robots de monitoreo de salud y seguridad

Tecnologías preventivas centradas en vigilancia, recordatorios y detección de riesgos. Pearl el “nursebot” actúa de guía al usuario para recordarle medicaciones. CareBot monitoriza constantes vitales y detecta caídas; así como HealthBot, más enfocado en el control de glucosa y presión arterial.

  1. Modelos avanzados de planificación con IA

El modelo M-CORAEUS destaca como un sistema de optimización que busca equilibrar la disponibilidad de robots, las necesidades de cada persona y la carga de los cuidadores. 

https://www.youtube.com/watch?v=Co6myCZMTFs&t=41s

La robótica asistencial y la Inteligencia Artificial avanzan con una rapidez que a veces nos deslumbra y otras nos inquieta. Su potencial es inmenso ya que pueden aliviar dolores, acompañar soledades, sostener cuerpos frágiles y construir entornos más seguros. Pero ningún algoritmo, por sofisticado que sea, puede reemplazar la experiencia de ser mirado, escuchado o amado por otro ser humano.

Quizá el verdadero desafío no sea decidir si queremos o no robots en el cuidado, sino decidir qué lugar queremos reservarnos a nosotras mismas. Esa decisión exige responsabilidad, creatividad y una ética que nos recuerde que todo avance debe estar al servicio de la vida, no al revés.

En el fondo, este no es un debate sobre máquinas, sino sobre cómo queremos envejecer y cómo queremos acompañar a quienes envejecen. Sobre la forma en que entendemos el cuidado: no como un conjunto de tareas, sino como una relación que nos sostiene y nos humaniza.


Camila Cacheiro Pereiro


Bibliografía: 

Sawik, B., Tobis, S., Baum, E., Suwalska, A., Kropińska, S., Stachnik, K., Pérez-Bernabeu, E., Cildoz, M., Agustin, A., & Wieczorowska-Tobis, K. (2023). Robots for Elderly Care: Review, Multi-Criteria Optimization Model and Qualitative Case Study. Healthcare, 11(9), 1286. https://doi.org/10.3390/healthcare11091286
Sharkey, A., & Sharkey, N. (2012). Granny and the robots: ethical issues in robot care for the elderly. Ethics Inf Technol, 14, 27–40. DOI 10.1007/s10676-010-9234-6
Wang, X., Shen, J., & Chen, Q. (2022). How PARO can help older people in elderly care facilities: A systematic review of RCT. Int J Nurs Terminol Knowledge, 33, 29–39. https://doi.org/10.1111/2047-3095.12327



Comentarios

Entradas populares