El "fuego" de Prometeo se apaga lentamente.

La I.A ha llegado a nuestra realidad para quedarse. Y pese a que tenga muchos detractores, esto no es impedimento para que el mercado la utilice a su conveniencia, mientras que los otros se siguen resistiendo a su presencia. Sin embargo, ¿qué tipo de uso le están dando? Ya es común ver cómo crece cada vez más la dependencia de la I.A dentro de las empresas, y en las instituciones educativas. Aunque parezca que implementar una tecnología que resuelva de manera inmediata todas nuestras dificultades rutinarias y a la que acudimos siempre cada vez que se tenga una duda, lo cierto es que esa facilidad que nos han estado promocionando está relacionada con un abandono del pensamiento crítico humano. Si dejamos que Chat GPT se encargue de hacer resúmenes, realizar gráficos, crear imágenes ilustrativas o cualquier otra actividad que requiera de la capacidad humana, entonces estamos permitiendo dos cosas: que Chat GPT piense, analice y ejecute por los humanos, y que estos mismos al no desarrollar un razonamiento crítico, no pongan en tela de juicio a la I.A.

Existe un reciente estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts que alerta como usuarios activos de Chat GPT demuestran una caída en sus capacidades neuronales, conductuales y lingüísticas. El estudio contó con 500 participantes y quienes mostraban una mayor influencia de modelos de lenguaje generativo, tenían peores resultados en tareas complejas que requerían habilidades lingüísticas, puesto que se buscaba que los participantes manejarán la comprensión y argumentación de textos. No sólo se sorprendieron del bajo rendimiento sino también de la normalización de la dependencia a Chat GPT para ejecutar tales tipo de tareas. No obstante, hay otra forma de ver este fenómeno: el simple hecho de dejar que una máquina piense por ti, evidentemente va a reducir tu capacidad para pensar por ti mismo. No estamos ante una "atrofia cerebral" que vulnera a todos los usuarios que usan inteligencia artificial sino una consecuencia del mal uso que se le da a la misma. 

En correlación con lo anterior, otro estudio de investigadores de Microsoft Research y la Universidad Carnegie Mellon confirman que el uso de la I.A sin un criterio propio disminuye la calidad intelectual aplicada al trabajo que se realice. Esa confianza de que Chat GPT no pueda equivocarse cada vez es menos sostenible. Si los mismo humanos cometen errores, ¿por qué confiar en una tecnología que fue creada por estos mismos? Esta misma cuestión llevó a que los trabajadores que operan a día de hoy con I.A en vez de tener una función de realizador de tareas ahora tienen la de supervisor. Los profesionales ahora ya dejaron de hacer trabajo manual para pasar a únicamente revisar si los resultados que muestra la I.A son verdaderos. Aunque parezca que es una ventaja por la aparente productividad que significa no hacer un esfuerzo pesado y la rapidez con la que trabaja la inteligencia artificial, hay una ausencia preocupante de análisis y de valor teórico.

A modo de conclusión, me gustaría destacar a la I.A como una herramienta potencial para el desarrollo de diferentes competencias tales como aprender nuevos idiomas, ayudarnos con trabajos o ensayos que requieran de muchos datos, o nuevas habilidades como el dibujo o la programación. Todo gracias a que la I.A es accesible para todo público, y en algunas versiones, no tiene costo alguno para incrementar el estudio de una determinada materia. Lo importante está en el papel de la inteligencia artificial en nuestro propio rumbo, si va a ser una herramienta de copiar y pegar o si será una guía a la que podremos consultar si necesitamos contrarrestar diferente información para el estudio en profundidad.


Alessia Llica

Bibliografía:

Parra, Sergio. (2025, 26 de junio). ¿La IA nos vuelve más tontos? National Geographic España

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/ia-nos-vuelve-mas-tontos-durante-cuatro-meses-usuarios-programa-obtuvieron-rendimiento-consistentemente-inferior-a-nivel-neuronal-linguistico-y-conductual_25378

Kosmyna, N., Hauptmann, E., Yuan, Y. T., Situ, J., Liao, X. H., Beresnitzky, A. V., ... & Maes, P. (2025). Your brain on ChatGPT: Accumulation of cognitive debt when using an AI assistant for essay writing task. arXiv preprint 

https://arxiv.org/abs/2506.08872

Díaz, Jesús. (2025, 4 de marzo)Descubren que la inteligencia artificial mal usada nos hace más tontos cada día. El Confidencial.

https://www.elconfidencial.com/tecnologia/novaceno/2025-03-04/ia-nos-vuelve-tontos-si-no-la-usamos-bien_4077723/

Lee, H. P., Sarkar, A., Tankelevitch, L., Drosos, I., Rintel, S., Banks, R., & Wilson, N. (2025, April). The impact of generative AI on critical thinking: Self-reported reductions in cognitive effort and confidence effects from a survey of knowledge workers. In Proceedings of the 2025 CHI conference on human factors in computing systems (pp. 1-22).

https://dl.acm.org/doi/full/10.1145/3706598.3713778

Iglesias, Francesc. (2023, 13 de junio). El mito de prometeo. El intelecto humano frente a la inteligencia artificial. Fundación signo.


Comentarios

  1. Quería añadir que la IA ya está trabajando en lo que se denomina fakeart, es decir, arte que no es arte, pues como se menciona en el artículo que dejo, para que haya arte tiene que haber contexto e intencionalidad o responsabilidad estética. Es cierto que la IA está barriendo en tareas de automatización, programación, cálculo, enseñanza, etc. pero jamás tendrá intencionalidad pues no es orgánica. Así que el arte es uno de los pocos refugios seguros que nos quedan frente al avance de la IA.
    https://filco.es/catrin-misselhorn-inteligencia-artificial-arte/
    Raimundo Díaz.

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